“Se acabaron las celdas de una misma pandilla, hemos mezclado a todos los grupos terroristas en la misma celda, en todos los centros penales de seguridad. ¡El Estado se respeta!”

Con este tuit, el viceministro de Justicia de El Salvador, Osiris Luna Meza, confirmó este domingo el inicio de una de las medidas previstas en el estado de emergencia decretado en las cárceles tras el reciente aumento de homicidios en el país, para evitar que desde allí salgan órdenes sobre crímenes al exterior.

Junto al anuncio, tanto Luna Meza como otras cuentas del gobierno en Twitter se dedicaron a publicar impactantes imágenes de reos hacinados en las que se observan juntos a miembros de pandillas rivales a juzgar por los tatuajes que los identifican.

En las fotos se ve a decenas de presos juntos, sentados en fila en el suelo y esposados, casi pegados unos sobre otros y solo con algunos de ellos usando cubrebocas.

Las fotos muestran que en los centros penales de El Salvador no impera el aislamiento social vigente en el resto del país, donde desde finales de marzo existe cuarentena domiciliar obligatoria para prevenir los contagios de coronavirus.

Organismos de derechos humanos y otros especialistas alertaron sobre las consecuencias de esta y otras drásticas medidas, como que el presidente, Nayib Bukele, autorizó a policías y ejército el uso de “fuerza letal” en el marco de esta nueva ola de violencia en El Salvador.

¿Qué supone el estado de emergencia en cárceles?

Vía mensaje de Twitter, como suele ser habitual, Bukele exigió en la noche del viernes a su director de centros penales que ordenara “emergencia máxima” en todas las cárceles que albergan a pandilleros ante “información de inteligencia de (la existencia de) órdenes de homicidios emitidas desde ahí”.

Fue su respuesta ante el repentino recrudecimiento de la violencia en el país, que desde el inicio de la pandemia había registrado un notable descenso e incluso se registraron días con cero muertes violentas, según cifras oficiales.

El pasado viernes, sin embargo, medios locales reportaron una veintena de homicidios en solo ese día, una tendencia al alza que se mantuvo durante el resto del fin de semana.

“Las maras están aprovechando que casi la totalidad de nuestra fuerza pública está controlando la pandemia”, escribió Bukele.

El Salvador ha sido durante años uno de los países más violentos del mundo, debido en buena parte a las actividades de pandillas como la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, que con al menos 70.000 miembros se dedican a delitos de extorsión y narcotráfico, entre otros.

Desde su llegada al poder el pasado junio, Bukele hizo de la reducción de homicidios uno de sus principales estandartes (la tasa por cada 100.000 habitantes pasó de 51 en 2018 a 35,8 el año pasado), y la cifra se mantenía en un dígito diario desde que comenzó la cuarentena por coronavirus.

Por ello, Bukele no dudó al anunciar medidas drásticas este fin de semana. Entre otras, ordenó suspender todo contacto de los reclusos con el exterior, un “encierro absoluto 24 horas al día” y el aislamiento de los cabecillas de los grupos.

El viceministro Luna Meza aseguró que “si ha salido una orden de aquí (de las cárceles), no es por llamadas porque no hay señal, no hay visitas, esto ha sido por la comunicación de señas que han adoptado de celda a celda y llevada por las personas que han salido en libertad”.

El domingo, el presidente anunció que el uso de la fuerza letal por parte de policía y ejército “está autorizado para defensa propia o para la defensa de vida de los salvadoreños”

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