¡Alto a la violencia contra los candidatos antorchistas! Juan Celis Aguirre.

Es líder del Movimiento Antorchista en Puebla, cuya membresía suma a 300 mil poblanos. Es ingeniero de profesión, líder social durante 50 años, fue diputado federal y es un gran promotor del arte y, sobre todo, de la música. Es un excelente guitarrista y pianista.

Este 6 de junio, todos los mexicanos tenemos una cita con las urnas. En todo el país tendremos la oportunidad de elegir a los representantes de los Congresos locales, de la Cámara de Diputados, ayuntamientos y, en 15 estados, gubernaturas. En Puebla se renovará el Congreso local y los 217 ayuntamientos.

El primero de ellos ocurrió el 5 de abril cuando un comando despojó de manera violenta de su camioneta a Edith Villa Trujillo, candidata a la presidencia municipal de Santa Inés Ahuatempan, cuando se trasladaba a un hospital de Puebla. El segundo fue contra el candidato a la alcaldía de Tepeyahualco, Juan Carlos Merino  Rivera, quien fue amenazado por cuatro patrullas de la Policía Estatal en ese municipio por “parecer sospechoso”. El tercero fue contra el equipo de la candidata de Va por Puebla a la diputación local por el Distrito 20, Soraya Córdova, a quienes les robaron un vehículo y los amenazaron “por andar en la campaña de Soraya”. El último, es contra el equipo de Hersilia Córdova, candidata de Va por México a la diputación federal por el Distrito 12, a quienes les vandalizaron un vehículo.

Y, aunque se trata de una elección intermedia, es decir, que no se elegirá al presidente de la República, estos comicios se perfilan como uno de los más problemáticos. Y lo son porque se están viendo empañados por la violencia, desafortunadamente.

Veamos. Según cifras de la consultora Etellekt, estas votaciones son ya las segundas más violentas desde el 2000, las primeras son las de 2018, en las que Morena arrasó con todo, y se perfilan para desbancar a esas últimas.

Hasta el 17 de mayo, la escalada de violencia contra políticos y candidatos había dejado un total de 563 ataques, que, lamentablemente, cobraron la vida de 83 personas, gran parte de ellos, miembros de lo que el actual gobierno llama “la oposición”. En el proceso electoral del 2018 hubo un total de 774 agresiones y más de 150 muertos.

A estos datos, que de por sí son alarmantes, se suma otro: del 31 de marzo al 30 de abril, las agresiones por violencia política aumentaron 150, es decir, cada día ocurrieron en promedio cinco eventos de este tipo, de acuerdo con el más reciente Indicador de Violencia Política de Etellekt.

En Puebla, la violencia política no es ajena. Varios candidatos han denunciado públicamente que ellos mismos y parte de sus equipos han sido víctimas de amenazas, de persecuciones, de robos y, algunos más, de intentos de secuestro u homicidio.

Este desalentador panorama no es ajeno al Movimiento Antorchista. Como ya todo aquel que esté inmerso en las noticias locales sabrá, al menos 15 miembros de nuestra organización están postulados a algún puesto de elección popular, pues creemos firmemente que cuando Antorcha es gobierno en algún lado ese lugar cambia por completo para bien. Ahí están Huitzilan y Tecomatlán, que de ser pueblos sumidos en un profudo atraso por las condiciones de cacicazgo que imperaban, ahora son estandarte y símbolo de progreso en la región.

A pesar de que nuestros hechos y logros nos respaldan y contamos con un inmenso apoyo popular, los antorchistas no estamos exentos de esta violencia política. Como ya lo hemos denunciado, cuatro de nuestros candidatos han sufrido diversos ataques.

Nosotros creemos que estos ataques tienen como fin el disuadirnos de seguir en la contienda electoral; y no solo a nosotros, sino a todos los que han sido víctima de este tipo de actos altamente condenables.

Por tal motivo, exigimos al gobierno del estado, que preside el morenista Miguel Barbosa, que dé la certeza a todos los candidatos de que podrán desarrollar sus campañas de manera segura. Exigimos al Instituto Electoral del Estado que investigue e intervenga en dichos actos, pues algunos podrían caer en delitos electorales; además, que asegure la legalidad en estas elecciones y en lo que resta de la campaña. A los demás partidos y candidatos, pedimos que no conviertan estas elecciones en una campaña de terror, que se conduzcan con honestidad, que ‘juegen limpio’. Nosotros hacemos lo propio.


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