Mario Marín Torres, el niño que fue bolero, que vendía periódicos terminal del ADO, el originario de Nativitas, hoy en la cárcel.

MARÍN DE GOBERNADOR A LA CÁRCEL

Vaya historia de Mario Marín Torres. El niño que fue bolero. Que vendía periódicos en la extinta terminal del ADO, en la avenida Reforma, corazón del Centro Histórico. Que cursó la primaria en un internado en Tlaxcala. Y en su juventud, su hermana Julieta lo lleva a una excursión a la Ciudad de México y al estar en el Hemiciclo del Benemérito de las Américas: Benito Juárez, le impacta la historia del indio de Guelatao, Oaxaca, que de un hogar de extrema pobreza oaxaqueña ingresó al seminario, estudio Derecho, alcanzó la gubernatura de Oaxaca y llegó a la Presidencia de México.Ello lo lleva a cursar la preparatoria y, posteriormente, la carrera de Derecho en la Universidad Autónoma de Puebla.

“El hombre y sus circunstancias…”

De modesto burócrata en la estructura de gobierno, a secretario particular del presidente municipal Guillermo Pacheco Pulido. Hasta llegar a la subsecretaría de Asuntos Políticos de Gobernación en la administración de Mariano Piña Olaya. Posteriormente se incorpora a la campaña de Manuel Bartlett Díaz, quien lo ratifica en la subsecretaría. Y llega el anhelado parteaguas: secretario de Gobernación. Para después obtener la dirigencia del Comité Directivo Estatal del PRI.Y presidente municipal de Puebla. Y gobernador del estado.

Pero…En su segundo año de mandato -2006- le estalla el escándalo del caso Lydia Cacho, que da inicio al derrumbe del sueño de convertirse en el Juárez del siglo XXI y ocupar Los Pinos.Tocado política y electoralmente, y emplazado a entregar el gobierno al candidato del PAN, Rafael Moreno Valle, so pena de terminar en la cárcel, dobla a Marín el temor.

Decide que su sucesor sea Javier López Zavala. Y éste pierde ante Moreno Valle en la elección de julio de 2010.Y don Mario se refugia en su Notaría Pública. Y cuando tenía la certeza que el caso Lydia Cacho estaba archivado, pues los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo había exonerado, surge la demanda de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que el Gobierno Federal solicite al Poder Judicial la orden de aprehensión contra Marín.

Al decretarse la orden de detención, decide darse a la fuga. Y se refugia en la casa de una hermana en Acapulco. Ahí, el 3 de febrero de este año, agentes de la Fiscalía General de la República lo aprehenden y trasladan al penal de Cancún, Quintana Roo. Nadie, absolutamente nadie, creyó que Mario Marín terminara su carrera política en la cárcel.

No cabe duda, es real: “El hombre y sus circunstancias…”.

Al tiempo.

información : Foro 21


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