El Papa, los jesuitas y el camino al 2024

El Papa, los jesuitas y el camino al 2024

Por primera vez en este sexenio los jesuitas se solidarizan con el resto de la sociedad que sufre la situación de violencia. para la cuarta Transformación cambian las cosas.

EL ASESINATO DE dos jesuitas en Chihuahua es un punto de quiebre de la endeble relación entre el Papa Francisco, los jesuitas y la jerarquía de la Iglesia católica con Andrés Manuel Lopez Obrador. “Los jesuitas de Mexico no callaremos ante la realidad que lacera a toda la sociedad. Condenamos estos hechos violentos, exigimos justicia y la recuperación de los cuerpos de nuestros hermanos”.

El Papa, los jesuitas y la Conferencia Episcopal Mexicana ya dieron la señal de lo que va a ser la posición de aquí a las elecciones de 2024. Detrás vienen todos los movimientos ligados a la Iglesia a condenar la muerte de dos misioneros jesuitas y la política de seguridad de la 4T.

Y en el camino a la elección de 2024, los casi 20 mil ministros, entre obispos, arzobispos y cardenales, religiosos y sacerdotes, van a tener sus reservas de apoyar al candidato de Morena, aunque la relación entre gobierno e Iglesia puede deteriorarse todavía más.

La muerte de los jesuitas de la Tarahumara va a tener un impacto negativo para el gobierno mexicano, pues la Iglesia católica está gobernada por un jesuita y la Compañía de Jesús es la organización católica más influyente del mundo, particularmente en las universidades privadas y en los grupos de defensa de derechos humanos.

En Mexico, la Universidad Iberoamérica, el ITESO de Guadalajara y la obra social de los jesuitas, apoyaron la campaña y al gobierno de Lopez Obrador, y aunque no se sintieron escuchados en estos primeros años, el apoyo se mantuvo.

Pero la muerte de dos de los suyos es un asunto personal para los seguidores de la congregacion religiosa fundada por Ignacio de Loyola en el siglo XVI.

La Conferencia del Episcopado Mexicano, integrada por más de 100 obispos, durante estos tres años no ha tenido una buena relación con el gobierno de la 4T y no está en favor de la estrategia del combate a la inseguridad que ha elegido el inquilino de Palacio Nacional, menos en aquello de ‘abrazos, no balazos, como una medida de política pública para resolver este problema.

La colaboración Iglesia-Estado en la era de la 4T ha sido muy desafortunada, porque no hay programas sociales en los que se encuentren, ya que no se trata de programas que tiendan a crear comunidad y a reconstruir el tejido social a través de la promoción de familias y sociedad trabajando en el bien común, sino de pagos individuales destinados más al clientelismo y a la compra de votos.

Para muchos miembros de la jerarquía católica, la política pública anti-Covid también ha sido trágica, a juzgar por el número de muertes, y tampoco la lucha contra la inseguridad está resultando porque el número de vidas perdidas es impresionante.

El comunicado donde oficialmente la Compañía de Jesús denuncia los asesinatos de los dos sacerdotes es muy claro respecto a la forma de pensar que hoy en día tiene esta congregación, en contraposición con su postura inicial en 2018 de respaldar las acciones de la 4T.

Ahora los jesuitas tienen expresiones como “condenamos” y “exigimos”. Por primera vez en este sexenio los jesuitas se solidarizan con el resto de la sociedad que sufre la situación de violencia.

Todo ello muestra que lo que en el pasado fue una alianza hoy se vea como ruptura. Este rompimientos no es menor.

En la alternancia electoral de los últimos cuatro gobiernos, la Iglesia católica y sus 14 arquidiócesis y 55 diócesis, que incluyen casi 5 mil parroquias, tuvieron una influencia importante en la orientación a sus fieles sobre los candidatos que mejor representan la forma de pensar de los católicos.

Los jesuitas en Chihuahua, que llevan años en la sierra Tarahumara, pero también los obispos en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Guanajuato, tienen un peso específico que puede favorecer a o no a un partido y a un candidato. Su influencia puede inclinar la balanza hacia un lado de la ecuación política o desacreditarla.

Sin duda, la carrera hacia 2024 ya empezó… y con handicap para el partido guinda.

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Darío Celis

junio 23, 2022 | 8:49 am hrs


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